Libro: “Asesinato en el Comité Central” de Manuel Vázquez Montalbán

Este verano de visita en Palma de Mallorca tuve el placer de visitar dos librerías “con encanto”; en realidad, con todas las que están desapareciendo las pocas que perviven fuera de grandes cadenas o secciones de libros en centros comerciales acabarán siendo de este tipo o no serán. En este caso llegué a ellas a través de la sección de “librerías con encanto” que mantiene Jot Down. Sin duda, para mí, las visitas literarias se están convirtiendo en uno de los más sabrosos alicientes cuando visito nuevos lugares. Ahora rápidamente en mi recuerdo pienso en establecimientos de La Laguna, Santiago de Compostela, México DF o Londres.

Volviendo a las Baleares. La primera visita fue a Literanta (artículo en Jot Down), una librería con café, en una sola planta, algo escondida en el recoveco de una calle pero abierto a un patio exterior luminoso. Un lugar amable para pasear y degustar una buena selección de lecturas. Compré un libro de Donna Leon para mi padre con el objeto de introducirle en la novela policiaca/negra, Anatomía de la memoria de Eduardo Ruiz Sosa (escritor sinaloense como Marianela),  una edición ilustrada de Un cuarto propio de Virginia Woolf (traducida por Borges) y Asesinato en el Comité Central de Manuel Vázquez Montalbán.

 

La otra librería es La Biblioteca de Babel (artículo en Jot Down), una vinoteca/librería en la que cuando llegué realizaban un animado club de lectura. Con una agradable terraza exterior, la combinación era inmejorable. En este caso, no acabé llevándome ningún volumen.

 

De entre los anteriores libros, elegí en aquellos días de la segunda quincena de agosto el de Vázquez Montalbán, siempre nombrado como uno de los padres de la novela negra española, inspiración del inspector Montalbano de Camilleri y además gran comensal y quizá cocinero. Una combinación sin duda atractiva.

 

La novela no es especialmente interesante por su trama, sí porque revela de forma elocuente todos los tópicos, buenos tópicos que tenía asociados con el autor. El detective Pepe Carvalho investiga el asesinato del secretario general del Partido Comunista. El asesinato se ambienta en el periodo de la Transición y permite a Vázquez Montalbán desarrollar una fina labor de análisis de la situación política del país.

Con todo me quedo con algunos de los siguientes temas:

Barcelona / España

Parece que esta es una de las poca novelas de Carvalho que transcurre prácticamente entera en Madrid. Hay algunas referencias a Barcelona que más de 30 años después resultan curiosas. Apunta otro personaje:

“Aquello es otra cosa. Son más listos que nadie. Tienen más dinero y más educación que nadie. Y no ponen bombas como los vascos. Es otra cosa. Aquello es Europa.” (p. 166)

Sus intuiciones son sabrosas. Hablando de vinos, Carvalho indica:

– “Hemos pasado del vino a las autonomías. Es curioso pero suele suceder. España será algún día una federación de denominaciones de origen.” (p. 210)

Cocina

Carvalho adapta sus comidas o la cocina a sus estados de ánimo. Cumplen una función, no sólo placentera sino casi terapeutica. Así,

“El detective desayunó sin pensar en lo que comía. Había elegido un desayuno que no necesitaba reflexión, ni casi la menor predisposición de la conciencia. Un desayuno acompañante discreto de cualquier meditación trascendente. No siquiera el jamón hubiera sido el acompañante adecuado. El jamón exige paladeo crítico, veredicto. En cambio la catalana es un embutido cocido que se ajusta a la mecánica del paladar y la masticación sin grandes ambiciones.” (p. 27)

– “¿Eso se te ha ocurrido cuando guisabas la tripa o el atún?” (p. 213)

Carvalho construye afinidades a partir del estómago.

– “¿Te interesa cenar con un comunista?

– Depende de lo que se cene. Además tú ya sabes que no voto a los comunistas.”

[…]

– “¿El comunista ese es de la facción rollo o de la facción nostálgica?

– De la facción gastronómica.” (p. 38)

Recomienda sitios, comparte recetas.

“[…] hay una tasca impresionante, de la María de Cebreros se llama. ¿Ha probado usted los riñones de cordero que hace esa mujer? Deliciosos. La cosa más sencilla de este mundo. Sal, pimienta, a la parrilla y un chorrito de aceite y limón.” (p. 32)

Erotismo

Carvalho se deja tentar todas la básicas pasiones humanas, la comida y ahora el sexo. En este aspecto Vázquez Montalbán explora otros matices del lenguaje:

“Las manos de Carvalho se habían apoderado de las nalgas, las separaban para esparcir el secreto y el aroma de las ranuras ensimismadas.” (p. 147)

Crítica literaria / Quema de libros

Abundan las referencias literarios y culturales. Me llamó la atención esta referencia a Henry Bernard Lévy, a quien se describe como “un filósofo francés, el filósofo más “chic” del momento” (p. 100).

Carvalho como acto cuasi-terapeutico quema libros, aquellos libros que considera que lo tienen merecido. Alguno de Engels o …

“Decidió, pues, permitirse un acto gratuito y quemar un libro en la fogata inapelable. No escogió al azar, sino que rebuscó en las estanterías de Preceptiva y Crítica Literaria para sorprender una antología de supuesta poesía erótica castellana de los convictos y confesos ciudadanos Bernatán y García, culpable de haber seleccionado versos cilicios, capadores de cualquier rincón de la piel predispuesto aunque fuera al más imaginario de los erotismos.” (pp. 41-42)

Hubo una época en que Carvalho gustaba de visitar librerías sin embargo aquello quedó aparcado tiempo atrás. Ahora se ve forzado a entrar en la librería del VIP de Princesa:

“Más tarde o más temprano debería ponerse al día para comprar y quemar libros con conocimiento de causa. Su etapa de comprador-lector se había detenido a comienzos de los setenta, desde aquel día que se sorprendió a sí mismo esclavo de una cultura que le había separado de la vida, que había falsificado su sentimentalidad como los antibióticos pueden destruir las defensas del organismo.” (p. 198)

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