Neutralidad en la red: qué es y por qué es tan importante (I)

Aprovechando mi reciente intervención en el programa Siglo 21 de Radio 3 acerca de la Neutralidad en la red, he elaborado unas notas sobre el tema que desgloso en este artículo y en una futura publicación.

¿Qué es la neutralidad de la red?

La neutralidad de la red es un principio de funcionamiento de Internet por el cual los proveedores de servicios de Internet (habitualmente conocidos como ISPs o Internet Service Providers) deben tratar todo el tráfico de datos por igual, independientemente de donde venga, sin alterar de manera intencionada la calidad de los accesos, su disponibilidad o la velocidad. Por ejemplo, en virtud de esa neutralidad sería indiferente entrar al blog de un activista que a la página de un periódico como El País o El Mundo; a un vídeo o a un archivo de cualquier otro tipo.

Es un principio que impide que el acceso a los contenidos de Internet se convierta en un negocio. Con ello se persigue que el acceso a la información en Internet debe ser libre y sin restricciones impuestas por los operadores u órganos administrativos.

Como usuarios de Internet, como ciudadanos que nos informamos y nos expresamos en el entorno digital conectado, supondría que una vez que accedemos a la Red todo está disponible, desde el punto de vista de las condiciones de acceso, sin interferencias, sin peajes, sin vías rápidas o lentas. Esto se encuentra en la base de una democracia abierta, de un mercado libre o de una sociedad innovadora en la que las ideas destacan por su interés y no por la capacidad de contratar servicios preferentes con los operadores de Internet.

La ruptura de la neutralidad en la red nos llevaría a ver ofertas de acceso a Internet en las que no solo aparecerían cuestiones como ancho de banda disponible o velocidad de acceso, sino redes sociales a las que acceder de forma preferente o más rápida, servicios a los que no se podría acceder, páginas a las que el acceso se ofrece de forma más lenta, etc. Una vez que estos paquetes comerciales estén en funcionamiento la posibilidad de que cualquier tipo de contenido esté en igualdad en términos de accesibilidad por parte del proveedor quedará rota llevando a importantes distorsiones y al fin de la idea de una Internet libre y abierta.

Imagen: The Verge.

Imagen: The Verge.

El impacto negativo de esta situación en términos políticos, culturales o económicos sería considerable. Pongamos algunos ejemplos y preguntémonos si estos fenómenos podrían haberse producido, así como las transformaciones sociales provocadas, en un entorno de no neutralidad:

  • la explosión de los blogs en 2004 y 2005 frente a un imperio de grandes medios de comunicación que controlaban el discurso;
  • los cambios políticos derivados de los movimientos de ocupación, de la primavera árabe, del 15M;
  • los intercambios de archivos P2P y el nacimiento de nuevos modelos de negocio centrados en la prestación de servicios, tipo Spotify, Netflix, o HBO;
  • el surgimiento de nuevas iniciativas empresariales, que no tienen capacidad de competir con grandes multinacionales. Por ejemplo, ¿y si existiera un paquete que permitiera un acceso preferencial a la página web de Amazon? El impacto comercial sería aún mayor que el que consiguen por el propio diseño de sus servicios. Estaríamos condicionados desde la misma entrada a Internet;
  • el desarrollo de Skype y otros servicios de voz sobre IP frente al modelo de telefonía tradicional y los ahorros que esto ha conllevado, justamente a costa de los proveedores de servicio de Internet por cuyas redes discurrían los servicios de llamadas;
  • el auge de Whatsapp y otros servicios de mensajería frente a los SMS, modificando tantas prácticas sociales;
  • los modelos de acceso abierto a la ciencia.

En definitiva una de las principales amenazas de perder la neutralidad en la red es poner en riesgo la creatividad y la innovación, como subraya Tim Berners-Lee.

¿Cómo es la estructura de la red?

Hay algo de lo que debemos ser profundamente conscientes al hablar de la neutralidad en la red. La Red es una creación eminentemente física, material: requiere de unos cables, de unos servidores, de unos flujos de datos… las grandes granjas de servidores donde nuestros datos se alojan son espacios blindados que consumen ingentes cantidades de energía, que producen mucho calor y que generan ruido. Esta fisicidad de la red no es evidente para la gran mayoría de usuarios, salvo cuando nuestro ordenador deja de funcionar o el router tiene algún problema. Sin embargo, es fundamental, ya que más allá de las grandes empresas que manejan nuestros datos hay toda una capa que hecha de dispositivos e infraestructura que mantiene todo el sistema.

Si ya es complicado tomar conciencia de determinados riesgos a la privacidad en redes sociales, mucho más lo es cuando se trata de algo aparentemente invisible.

Como escribe Marta Peirano en eldiario.es (el subrayado es mío):

Internet no es neutral. Otras cosas que tampoco es y que nunca ha sido: libre, democrática, de todos. Internet es un entramado de antenas, satélites, millones de kilómetros de fibra óptica y enormes cables submarinos y todas estas infraestructuras tienen dueño. El dueño no es el pueblo ni el usuario. En la mayor parte de los casos, ni siquiera es de los estados que dependen de ellas. El dueño es un número cada vez más pequeño de consorcios de operadoras y fondos de inversión. Esto no siempre fue así.”

Al tiempo que digo esto, también es preciso subrayar que garantizar la neutralidad de la red no supone garantizar un acceso libre e igual a Internet ya que ello depende de otros muchos factores, de otras muchas brechas que actualmente están funcionando. Para usar Internet en todo su potencial, hace falta una conexión a la red, un ordenador u otro dispositivo, unos sistemas operativos, electricidad y un cierto nivel educativo y competencias digitales. Es por ello que el interés mediático de la neutralidad de la red nos debe hacer reflexionar que en una Internet libre y abierta hacen falta ciudadanos libres, conscientes y formados para aprovechar todas sus posibilidades.

Fotografía de portada: “Net” por Screenpunk con licencia CC by-nc.

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