La Recomendación 2006/962/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente [Diario Oficial L 394 de 30.12.2006] aborda el aprendizaje permanente y las competencias que lo hacen posible. Tomando como referencia los textos comunitarios extraigo las siguientes cuestiones básicas para entender porqué el aprendizaje permanente es esencial en nuestro tiempo.

¿Qué son las competencias clave para el aprendizaje permanente?
Son “un conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes adecuados al contexto, […] particularmente necesarias para la realización personal de los individuos y para su integración social, así como para la ciudadanía activa y el empleo”. Son esenciales por tener un carácter transversal y por ser fundamentales para mejorar la capacidad de adaptación e inserción en la sociedad y en el mercado laboral.

¿Para qué sirven?

  • “Garantizan una mayor flexibilidad de la mano de obra”, permitiendo una mejor adaptación en un mundo interconectado y basado en el conocimiento.
  • Constituyen un “factor esencial de innovación, productividad y competitividad”.
  • “Contribuyen a la motivación y la satisfacción de los trabajadores, así como a la calidad del trabajo”.

¿Quiénes deberían adquirirlas?

  • Jóvenes, al término de la enseñanza obligatoria, de cara a su vida profesional y como base para el aprendizaje complementario.
  • Adultos, a lo largo de sus vidas y en un contexto de un proceso de desarrollo y actualización.

En mi opinión, la universidad debe jugar un papel activo para conectar las competencias para el aprendizaje permanente con las distintas especialidades profesionales elegidas por los estudiantes, constituyendo un espacio y un tiempo donde poner en práctica las mismas, evitando llevar a cabo una mera transmisión de conocimientos que por otra parte inhibe las posibilidades de desarrollar dichas competencias eficazmente.

¿Cuáles son las ocho competencias clave?
Las competencias clave “son interdependientes y, para cada una de ellas, se hace hincapié en la reflexión crítica, la creatividad, la iniciativa, la resolución de problemas, la evaluación de riesgos, la toma de decisiones y la gestión constructiva de los sentimientos”.

  1. Comunicación en la lengua materna: “habilidad para expresar e interpretar conceptos, pensamientos, sentimientos, hechos y opiniones de forma oral y escrita (escuchar, hablar, leer y escribir), y para interactuar lingüísticamente de una manera adecuada y creativa en todos los posibles contextos sociales y culturales”.
  2. Comunicación en lenguas extranjeras: además de las competencias básicas de la comunicación en lengua materna, implica la mediación y comprensión intercultural. El grado de dominio depende de varios factores y de las capacidades de escuchar, hablar, leer y escribir.
  3. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología. “La competencia matemática es la capacidad de desarrollar y aplicar un razonamiento matemático para resolver problemas diversos de la vida cotidiana, haciendo hincapié en el razonamiento, la actividad y los conocimientos. Las competencias básicas en ciencia y tecnología remiten al dominio, la utilización y la aplicación de conocimientos y metodología empleados para explicar la naturaleza. Por ello, entrañan una comprensión de los cambios ligados a la actividad humana y la responsabilidad de cada individuo como ciudadano.”
  4. Competencia digital: “conlleva un uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) y, por tanto, el dominio de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)”.
  5. Aprender a aprender: “competencia vinculada al aprendizaje, a la capacidad de emprender y organizar un aprendizaje ya sea individualmente o en grupos, según las necesidades propias del individuo, así como a ser conscientes de los métodos y determinar las oportunidades disponibles”.
  6. Competencias sociales y cívicas. “La competencia social remite a las competencias personales, interpersonales e interculturales, así como a todas las formas de comportamiento de un individuo para participar de manera eficaz y constructiva en la vida social y profesional. Esta competencia se corresponde con el bienestar personal y colectivo. La comprensión de los códigos de conducta y de las costumbres de los distintos entornos en los que el individuo se desarrolla es fundamental. Un individuo puede asegurarse una participación cívica, activa y democrática gracias a estas competencias cívicas, especialmente a través del conocimiento de las nociones y las estructuras sociales y políticas (democracia, justicia, igualdad, ciudadanía y derechos civiles).”
  7. Sentido de la iniciativa y el espíritu de empresa: “consiste en la habilidad de transformar las ideas en actos y que está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. Las personas son conscientes del contexto en el que se sitúa su trabajo y pueden aprovechar las ocasiones que se les presenten. El sentido de la iniciativa y el espíritu de empresa son el fundamento para la adquisición de cualificaciones y conocimientos específicos necesarios para aquellos que crean algún tipo de actividad social o comercial o que contribuyen a ella. Dicho espíritu debería comportar asimismo una concienciación sobre los valores éticos y fomentar la buena gobernanza.”
  8. Conciencia y la expresión culturales: “suponen la conciencia de la importancia de la expresión creativa de ideas, experiencias y emociones a través de distintos medios (la música, las artes escénicas, la literatura y las artes plásticas).”

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