David Foster Wallace y los cowboys del aburrimiento

Leo en El País que la editorial Pálido Fuego va a publicar en español la primera novela de David Foster Wallace, La escoba del sistema. Una noticia que suscitó mi interés por el amplio espacio que le dedicaban en la columna de la edición digital aunque no lo suficiente como para leer la reseña.

Image: Janette Beckman / Getty Images (linked from The Daily Beast)

Leo estos días un ensayo de Luigi Amara titulado La escuela del aburrimiento, una suerte de ensayo entre lo erudito y lo experimental. Experimental en el sentido de que el autor, afrontando como reto la reflexión pascaliana que considera que todos los males del hombre se derivan de no saber estar a solas en su propia habitación, se encierra durante seis semanas, el mismo tiempo que Xavier de Maistre había pasado viajando por su cuarto en Voyage autour de ma chambre, para mirar cara a cara el fantasma del tedio. A la salida de su enclaustramiento cuenta Luigi Amara que inició con un inusitado fervor la empresa de escribir una Magna Historia del Aburrimiento. Aburrido de su propia empresa señala en una nota a pie de página que el abandono de su proyecto coincidió con los rumores, que por aquel entonces circulaban, acerca de una novela inconclusa de David Foster Wallace. La novela inconclusa, revisada por su editor, se publico en 2011 con el título El rey pálido (The Pale King), una obra que lo acompañó durante más de una década, quizá durante más tiempo que la depresión que acabó con su suicidio a los 46 años. Uno de los temas centrales de esta novela es el aburrimiento, enmarcado en la rutina que viven unos personajes que trabajan en una agencia tributaria de Estados Unidos, el Internal Revenue Service (IRS), situada en Peoria (Illinois) a mediados de los años 80 del siglo XX.

Accountants Cowboys
 

In 1997, sólo un año después de la publicación de su monumental obra La broma infinita (Infinite Jest), Wallace se matriculó en clases de contabilidad en la Illinois State University en un intento de manejar el vocabulario técnico apropiado pero sin duda como una forma de inmersión en un mundo que pretendía descubrir y recrear a través de la escritura. Sus apuntes de clase y las anotaciones que suscitan apuntan los temas de la novela. Una exploración de una vida de cifras, trámites, burocracia, repetición, en la que Wallace a mitad de camino entre el aburrimiento y la fascinación intenta descifrar los arcanos de un lenguaje técnico y de una profesión que sus propios protagonistas revisten de cierto heroísmo. “Accountants are cowboys of information” señala Wallace en sus apuntes recogiendo esta idea. Foster Wallace, que parte de la premisa de que el IRS (la contabilidad y los impuestos) son el tema más aburrido de este mundo, parece querer rescatar la riqueza de esas vidas atrapadas en la monotonía. Un intento que el propio suicidio final del autor parece cuestionar definitivamente.

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Durante estos años de escritura discreta (nadie de su entorno contable sabía que escribía sobre ello), mantuvo correspondencia con asesores fiscales y contables (CPAs) en los que preguntaba sobre la Tax Reform Act de 1986 o sobre incentivos fiscales con evocadores nombres como “the Silver Butterfly”. Entre su correspondencia destaca la mantenida con Stephen Lacy, contable de Evanston (Illinois) acerca del sistema fiscal estadounidense. Algunos párrafos reveladores de Lacy:

“Imagine someone who wants to have a purely realistic and Aristotelian outlook and metaphysic and wants to avoid thinking of how some of the radical insights of Gödel, Wittgenstein, Davidson, Derrida and Deleuze might chip away at his system. The complexity of language and its nature of being contradictory and deconstructing are there all the time. . . . Sooner or later this person’s world view will have major problems. Our tax system wants to be a ‘modernist’ enterprise in an increasingly ‘postmodernist’ world.”

En 2005 Lacy le envía a Wallace un fragmento de la section 509(a) que considera el más difícil de entender de toda la legislación. Sobre él comenta:

“I find that although I can never quite understand what it says, after I read it several times and concentrate, I can actually get into a kind of weird Zen-type meditation high! (Then again sometimes it provokes a profound anxiety attack.)”

La metafísica y el heroísmo unido a la contabilidad y los impuestos, el aburrimiento y la depresión. El intento de rescatar nuestras vidas del tedio administrativo y la huida a través del suicidio. La contabilidad no tiene buena prensa como opción vital en la literatura. David Foster Wallace se sumerge en ese mundo, escribe y deja su obra inacabada. Nos queda su literatura y sus apuntes de contabilidad.

Referencias

Alguna referencias, citas e imágenes ha sido tomados de los artículos de The New York Times y The New Yorker.

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2 Comentarios

  • M Rejon12 enero 2013 a las 01:38

    Admitamoslo. La contabilidad es un coñazo. Hay que buscarle las vueltas para considerarla realmente atractiva. La auditoría ayuda a ello. ¿No es acaso poético el valor en uso?

  • Esteban14 enero 2013 a las 09:21

    Viniendo de ti, que veo que la vives con pasión. Poca esperanza queda.

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