El largo camino hacia el Rectorado de la UGR (I): la elección de Pilar Aranda

The long and winding road that leads to your door
will never dissapear
I’ve seen that road before
It always leads me here, lead me to your door.

The Beatles

A algo más de diez días del cierre de campaña y de las elecciones al Rectorado de la Universidad de Granada, dispongo de una cierta distancia para reflexionar sobre el desarrollo de una larga campaña, sus resultados y el camino que nuestra Universidad aborda en los próximos años. Lo haré a lo largo de tres artículos.

Hace tiempo comprendí que de todo lo importante que me aconteciera debiera intentar dejar por escrito unas líneas que dibujaran las trayectorias recorridas, el poso de lo aprendido y aquello en lo que mejorar de cara al futuro. Sin reflexión no hay aprendizaje, sin fotografiar el escenario cada cierto tiempo sólo facilitamos que la memoria reconstruya libremente el pasado a su mejor conveniencia. El lunes previo a las elecciones publiqué una líneas que recogían mi apoyo a Pilar y el papel que había desempeñado en estos meses. Ahora se trata de otra cosa.

El resultado

Como bien se dice las derrotas son huérfanas y las victorias tienen muchos padres. En este caso la victoria de Pilar en las urnas sin duda demuestra que esto es así, en su literalidad, ya que son muchas voluntades las que han confluido para generar un resultado que se aproxima al 70%-30%. Conocido ese resultado, he encontrado personas que manifestaban lo “cantado” del mismo, la “obviedad” de su naturaleza, la tremenda “desigualdad” entre candidaturas. Esta idea de que “todo estaba ganado” antes de jugar el partido estaba también extendida antes de las elecciones entre algunas personas. Algunos compañeros nos preguntaban el porqué de tanto esfuerzo si se sabía que Pilar iba a ganar.

La respuesta es obvia en este caso. No se perciben, ni se viven, unas elecciones de igual modo desde la grada que desde el campo de juego. Me pasma que todo se viera tan transparente antes de que sucediera. Hasta que los votos no estuvieron en las urnas el 70-30 no existía. Hasta que a Pilar no le quedó un solo hueco en su agenda para reunirse con profesores, estudiantes, PAS, u otros colectivos, no supimos nada distinta que, si finalmente no ganaba, no se podría achacar a que Pilar no hubiera puesto todas las energías que tenía y más en esta campaña. Igual con Pedro Mercado y toda la gente (cientos) que han participado en la realización del programa.

resultados de las elecciones

Lo mismo en comunicación. Tras hacer una campaña en la que durante 2 meses se han publicado cerca de 300 entradas en la web, más la intensa presencia en redes sociales y Youtube, no tuvimos claro nada más que, si no ganábamos, al menos no sería por no haberlo dado todo, al menos todo lo que nuestro talento y fuerzas daban de sí.

He escuchado a alguna gente hablar sobre las elecciones en la Universidad de Granada como si de una contienda partidista se tratara, como si estuviéramos ante candidatos patrocinados por partidos políticos. Nada más maniqueo y alejado de la realidad que yo he visto. Ciertamente hay política en una campaña universitaria, porque proponer y gobernar se hace desde la política, que es el espacio de encuentro ciudadano para desarrollar proyectos, para negociar conflictos. Por supuesto que hay política, pero desde las ideas, no desde los partidos. La Universidad es un ente demasiado complejo para cifrar los intereses en afiliaciones y simpatías de brocha gorda. Detrás de cada candidato ha habido gente con visiones muy diversas, si bien no hay que negar que el posicionamiento ideológico de Pilar ha sido el de las ideas progresistas, como ella misma ha señalado públicamente.

Desde esa visión de la Universidad como un duelo partidista escucho también que poco más que el profesor Sánchez-Montesinos habría sido empujado a presentarse aún a sabiendas de que era muy probable que perdiera. Francamente el respeto que me merece la comunidad universitaria me impide aceptar esta especie de “inmolación”. Nadie pone su reputación en juego de esa manera. Todos salieron a ganar, todos creyeron en sus bazas y es en el juego de las mismas, con mayor o menor acierto, donde se ha producido una confrontación electoral cuyo resultado no podía estar escrito de antemano por más que alguna gente lo viera meridianamente claro.

Los que procuramos desarrollar una campaña en positivo a favor de Pilar mantuvimos la tensión por conseguir un resultado favorable hasta que a las 19 horas se cerraron las urnas. No había nada ganado. Podría haber una “favorita”, sí, pero siempre sin olvidar que se es el favorito porque detrás hay un inmenso trabajo, por proyecto y por meses y meses de encuentros y reuniones.

Si algo he aprendido es que ninguna victoria está hecha. Se trata de algo que por ética democrática jamás se puede asumir.

El resultado obtenido abre la puerta a que Pilar Aranda redibuje con total libertad el diseño de la Universidad de acuerdo con el ambicioso programa electoral presentado. Creo que ningún otro rector había contado con tal respaldo en tiempos democráticos. El reto es inmenso, la oportunidad única. Estoy convencido de que su talento y tenacidad nos llevarán a buen puerto cuando llegue el momento de pasar de las propuestas a las decisiones y con ellas al inevitable coste que todo gobierno supone.

Selfie de rigor con Pilar en la noche de las elecciones.

Continúa con: El largo camino hacia el Rectorado de la UGR (II): la campaña electoral.

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