El Espacio Europeo de Investigación: su historia hasta nuestros días

El Espacio Europeo de Investigación (ERA, por sus siglas en inglés, European Research Area) se define de acuerdo con su página web como: “a unified research area open to the world based on the Internal market, in which researchers, scientific knowledge and technology circulate freely”. A través del Espacio Europeo de Investigación los Estados Miembros pretenden fortalecer sus bases científicas y tecnológicas, su competitividad y sus capacidades para de manera conjunta abordar grandes retos.

El ERA es un concepto que, si bien surge anteriormente, se concreta en el año 2000 con la denominada “Estrategia de Lisboa”, aprobada en la reunión del Consejo Europeo en Lisboa en marzo de dicho año. La Estrategia de Lisboa, que tenía por objetivo convertir a Europa en la economía más próspera, dinámica y competitiva del mundo capaz de un crecimiento económico sostenible y con cohesión social, encuentra en la investigación uno de los vehículos indispensables para alcanzar sus objetivos. Se recogía en esta estrategia las claves del documento Hacia un espacio europeo de investigación, una Comunicación de la Comisión Europea del mismo año 2000 en la que se sentaban las bases de un espacio común de investigación.

El documento expresaba el contexto de la investigación en Europa en los siguientes términos:

“La actuación de la UE en el ámbito de la investigación siempre ha consistido en estimular la cooperación entre socios de distintos países, en el marco de sus programas marco sucesivos. Desde el principio de los años 80, estos programas han participado en la instauración de un nuevo planteamiento de cooperación en una sociedad cambiante. Un verdadero «espacio europeo de investigación» comenzaba a dibujarse en el continente.

En un mundo «universalizado», la investigación y el desarrollo tecnológico progresan a un ritmo acelerado gracias a los intercambios de investigadores, de información y de resultados científicos que circulan de un país a otro cada vez más libre y rápidamente.

Sin embargo, es imposible afirmar la existencia actual de una política europea de investigación, pues el 80 % de la investigación pública en Europa se gestiona a escala nacional, principalmente en el marco de los programas de investigación nacionales o regionales. En otras palabras, la política de investigación de los Estados miembros y la de la UE caminan en paralelo, sin constituir un conjunto coherente, con la consecuencia de que los esfuerzos realizados suelen ser vanos.”

Se constataban tres elementos básicos:

  1. desde los años 80 se profundiza en la cooperación europea en el campo de la investigación;
  2. los flujos de intercambio de información e investigadores vinculados a investigación y tecnología se aceleran cada vez más; y
  3. la mayor parte de la financiación de la investigación se gestiona a escala nacional y no europea, generando ineficiencias de cara a un progreso conjunto en un entorno altamente competitivo.

Todo ello desde el reconocimiento sin ambages de que “la investigación debe desempeñar un papel más afirmado y central en el funcionamiento de la economía y la sociedad europeas”.

El Espacio Europeo de Investigación era el resultado de combinar tres conceptos:

  • La creación de un «mercado interior» de la investigación, que representara un verdadero espacio de libre circulación de los conocimientos, los investigadores y las tecnologías;
  • Una reestructuración del sistema europeo de investigación, que partiera de una adecuada coordinación de las acciones a nivel nacional; y
  • El fomento de una política europea de investigación que no cubra únicamente aspectos vinculados con la financiación sino con todas las dimensiones del proceso investigador.

Para conseguir esto el documento establecía estos elementos como fundamentales:

  • Un conjunto de recursos materiales e infraestructuras: destacando la creación de “centros de excelencia” y promoviendo redes virtuales de excelencia científica;
  • Instrumentos y medios públicos utilizados con más coherencia: por ejemplo mediante una serie de organizaciones europeas de cooperación científica y tecnológica como: FES (Fundación Europea de la Ciencia), ESA (Agencia Espacial Europea), COST (Cooperación Europea en el Ámbito de la Investigación Científica y Técnica), EUREKA (Programa extracomunitario de investigación), entre otras;
  • Una inversión privada más dinámica: a través de la creación de una patente comunitaria única;
  • Un sistema común de referencia científico y técnico para la ejecución de las políticas: apoyando la conexión de las líneas de investigación prioritaria con la toma de decisiones políticas conectadas con los problemas de las sociedades europeas;
  • Unos recursos humanos más abundantes y móviles: con tres líneas principales, como son el fomento de la movilidad, de las carreras científicas protagonizadas por mujeres y de las vocaciones científicas entre los jóvenes;
  • Un territorio europeo dinámico, abierto y atractivo para los investigadores y las inversiones: incluyendo acciones que hagan el espacio europeo atractivo para talentos investigadores internacionales y reforzando las relaciones entre países y culturas que prestan distinto grado de atención a la investigación dentro del propio contexto europeo; y
  • Un espacio de valores compartidos: con dos objetivos principales: 1) aportar a las cuestiones de ciencia y sociedad toda su dimensión europea; y 2) crear una visión común de las cuestiones de ética de la ciencia y la tecnología.

 

Tras el impulso dado en Lisboa, en el Consejo Europeo de Barcelona en el año 2002 se avanzó en el impulso a la I+D+i en la Unión, con especial interés en las tecnologías de vanguardia.

El Espacio Europeo de Investigación fue reconocido en el Tratado de Lisboa (2007/c 306/01), donde se modifica el artículo 163, apartado 1, del Tratado de la Unión Europea y el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea en los siguientes términos:

“La Unión tendrá por objetivo fortalecer sus bases científicas y tecnológicas, mediante la realización de un espacio europeo de investigación en el que los investigadores, los conocimientos científicos y las tecnologías circulen libremente, y favorecer el desarrollo de su competitividad, incluida la de su industria, así como fomentar las acciones de investigación que se consideren necesarias en virtud de los demás capítulos de los Tratados.”

En 2008, en Eslovenia, los ministros del ramo acordaron la necesidad de mejorar la gobernabilidad del Espacio Europeo de Investigación, vinculando los esfuerzos con otras áreas conectadas como son la educación, la innovación y la implicación de actores involucrados y de ciudadanos. Surge así el denominado “Proceso de Liubliana”.

El “Proceso de Liubliana” tenía por objetivo consensuar entre los Estados un nuevo sistema de gobernanza política para el Espacio Europeo de Investigación. Se debían definir indicadores de seguimiento y criterios de evaluación entre la Comisión y los Estados miembros, con el fin de que los países pudieran evaluar sus políticas de investigación e intercambiar experiencias de éxito.

Tras el Consejo Europeo de diciembre de 2009 se realiza la revisión y actualización de la Estrategia de Lisboa generando un nuevo horizonte hacia el que proyectar las ambiciones en este campo, se trata del programa «Europa 2020». El documento de Conclusiones del Consejo sobre la definición de una «Visión 2020 para el Espacio Europeo de Investigación» (2009/C 25/01) establecía la siguiente visión para el horizonte 2020:

“Para 2020, todos los actores se beneficiarán plenamente de la «quinta libertad» en todo el Espacio Europeo de Investigación: libre circulación de investigadores, de conocimientos y de tecnología. El Espacio Europeo de Investigación aporta condiciones atractivas y una gestión eficaz y eficiente para que puedan llevarse a cabo la investigación y las inversiones en sectores con fuerte dependencia de I+D en Europa. Genera un importante valor añadido al propiciar una sana competencia científica a través de Europa, al tiempo que garantiza el nivel adecuado de cooperación y coordinación. Responde a las necesidades y ambiciones de los ciudadanos y contribuye efectivamente al desarrollo sostenible y a la competitividad de Europa.”

Un documento que establecía una serie de principios encaminados a reforzar el ERA señalando que “[l]a base científica y tecnológica europea con financiación pública desempeña una función esencial para dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos y las empresas, merced a la investigación puntera de nivel internacional”. Así pues se consagra la investigación como un motor del desarrollo social y económico en un triángulo que conecta enseñanza, investigación e innovación. Los 10 años de desarrollo del ERA habían permitido su consolidación al tiempo que han incrementado las expectativas puestas en el mismo como instrumento de coordinación para la creación de infraestructuras, la transferencia de conocimiento y la cooperación internacional.

Dentro ya del marco del Horizonte 2020, podemos hablar de un Espacio Europeo de Investigación reforzado. El documento “A Reinforced European Research Area Partnership for Excellence and Growth” emitido por la Comisión Europea en 2012 establecía las siguientes prioridades (pp. 3-4):

  • “More effective national research systems – including increased competition within national borders and sustained or greater investment in research.
  • Optimal transnational co-operation and competition – defining and implementing common research agendas on grand-challenges, raising quality through Europe-wide open competition, and constructing and running effectively key research infrastructures on a pan-European basis.
  • An open labour market for researchers – to ensure the removal of barriers to researcher mobility, training and attractive careers.
  • Gender equality and gender mainstreaming in research – to end the waste of talent which we cannot afford and to diversify views and approaches in research and foster excellence.
  • Optimal circulation, access to and transfer of scientific knowledge including via digital ERA – to guarantee access to and uptake of knowledge by all.”

 

Entre los instrumentos con los que ha operado el ERA caben destacar los diversos Programas Marcos de Investigación, particularmente el Séptimo Programa Marco (2007-2013) y el actual Horizonte 2020, al margen de otras importantes iniciativas.

La Europe 2020 Strategy Flagship Initiative Innovation Union sirvió para reforzar el funcionamiento del Sistema Europeo de Investigación con el fin de:

  1. Eliminar las barreras a la movilidad de los investigadores entre distintos países y sectores;
  2. Asegurar la calidad de la formación doctoral, mejores condiciones laborales e igualdad entre hombres y mujeres;
  3. Facilitar el funcionamiento de instituciones de investigación que funcionan entre varios países;
  4. Diseminar, transferir y utilizar los resultados de las investigaciones, particularmente mediante la garantía del acceso abierto a las publicaciones y a los datos;
  5. Permitir el acceso a cualquier investigador de las infraestructuras de investigación disponibles en otros Estados miembros; y
  6. Dar coherencia entre las estrategias nacionales y de la propia Unión Europea.

Tras los informes sobre el progreso del ERA correspondientes a los años 2013 y 2014 se constataron los avances producidos en las últimas décadas pero también se subrayaron las limitaciones existentes para alcanzar el objetivo de un verdadero espacio único de investigación. Es aquí donde el Consejo de la Unión Europea, a finales de 2014, acuerda elaborar unas directrices para seguir en el ámbito europeo en los siguientes años. El denominado ERA Roadmap fue adoptado por el Consejo a mediados de 2015, tras su adopción por parte del European Research Area Committee (ERAC). El documento, abierto a continuas revisiones, establecía seis prioridades:

  • Prioridad 1. Sistemas nacionales de investigación efectivos.
    • “Strengthening the evaluation of research and innovation policies and seeking complementarities between, and rationalisation of, instruments at EU and national levels.”
  • Prioridad 2A. Enfrentamiento conjunto de los grandes retos.
    • “Improving alignment within and across the Joint Programming Process and the resulting initiatives (e.g. Joint Programming Initiatives (JPIs)) and speeding up their implementation.”
  • Prioridad 2B. Uso óptimo de las inversiones públicas en infraestructuras de investigación.
    • “Making optimal use of public investments in Research Infrastructures (RIs) by setting national priorities compatible with the European Strategy Forum on Research Infrastructures (ESFRI) priorities and criteria taking full account of long term sustainability.”
  • Prioridad 3. Un mercado de trabajo abierto para investigadores.
    • “Using open, transparent and merit based recruitment practices with regard to research positions.”
  • Prioridad 4. Igualdad de género y transversalidad de género en investigación.
    • “Translating national equality legislation into effective action to address gender imbalances in research institutions and decision making bodies and integrating the gender dimension better into R&D policies, programmes and projects.”
  • Prioridad 5. Transferencia y circulación óptimas del conocimiento científico.
    • “Fully implementing knowledge transfer policies at national level in order to maximise the dissemination, uptake and exploitation of scientific results. Research Performing Organisations (RPOs) and Research Funding Organisations (RFOs) should make knowledge transfer second nature by integrating it in their everyday work. • Promoting Open Access to scientific publications.”
  • Prioridad 6. Cooperación internacional.
    • “Develop and implement appropriate joint strategic approaches and actions for international STI cooperation on the basis of Member States’ national priorities.”

Fotografía de Christian Lue en Unsplash.

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