Libro “El misterio de la orquídea Calavera” de Élmer Mendoza

El misterio de la orquídea calavera es la última novela de Élmer Mendoza, quizá máximo exponente de la denominada “narcoliteratura” en México. Se trata de una denominación que personalmente no me agrada ya que incorpora un componente exótico diferencial que parece situar su obra fuera de lo mejor de la novela negra que hoy en día se escribe. Toda novela negra se realiza en un contexto específico reflejando unas problemáticas sociales sin que ello haga que nos refiramos a ella como si de otra cosa se tratara, una rara avis al margen del cánon oficial. En todo caso, a Mendoza no parece desagradarle la denominación según algunas entrevistas.

Élmer Mendoza en la Feria del Libro de Guadalajara, en 2013. Foto de Miguel Ángel Avilés con licencia CC.

Hace un año leí por primera vez una obra suya, Balas de plata (2008), ganadora del premio Tusquets y apenas su quinta novela desde que en 1999 Tusquets publicara la primera. Como Mendoza relataba en su discurso de ingreso en la Academia Mexicana de la Lengua en 2012:

“Una madrugada de 1977 decidí ser escritor. Veintiún años y ocho meses después, Tusquets publicó mi primera novela y en una semana me cambió la vida. ¿Qué crees que has hecho? Preguntó el editor la mañana que firmamos el contrato. Una novela de lenguaje, respondí seguro. Nada, has hecho una novela de violencia, y aunque la novedad es la fuerza del lenguaje de la calle, eso quizá lo reconozcan después; por lo pronto, los periodistas querrán saber sobre tus fuentes o si estuviste en el lugar de los hechos.”

En Balas de plata aparecía por primera vez su personaje más característico, el policía Edgar “el Zurdo” Mendieta. Sin duda alguna, una novela que recomiendo encarecidamente. En esta ocasión El misterio de la orquídea calavera, publicada en mayo de 2014, supone el inicio de una nueva serie protagonizada por el “Capi” Garay, un joven de 18 años que en plenas vacaciones de verano se encuentra con la noticia de que su padre ha sido secuestrado y de que quieren cuatro millones de dólares para liberarlo.

 

Por lo que apuntan algunas noticias, parece que el cambio de protagonista se debe al intento de aproximarse a un público entre los 15 y los 30 años. No me convencen estas intenciones hacia una especie de literatura juvenil, si bien la realidad es que la obra es ante todo buena literatura, lo cual hará que goce de un público adulto a la par que seguro que muchos jóvenes seguirán leyendo las historias del “Zurdo” Mendieta.

En todo caso, hay un elemento adicional que alimentaba mi interés en la obra. Transcurre en Xilitla, un pueblo perdido en la Huasteca potosina, famoso, si es que se puede considerar así, por la fantástica aventura y obra del escocés Edward James. Hace dos años tuve la oportunidad de visitar las oníricas construcciones que James construyó cerca de Xilitla, en las Pozas, un lugar donde el surrealismo se convierte en arquitectura y en paisaje. Este es de hecho el tema de fondo de la novela: la aventura surrealista de Edward James en un país surrealista como es México. Esta es al menos la idea que André Breton construyera durante su estancia en México en 1938 y a la que Mendoza aporta su grano de arena.

Aquí un fragmento de Breton en su obra Recuerdo de México (para conocer más sobre el tiempo que Breton pasó en México recomiendo la obra de Fabienne Bradu):

“Imperiosamente, México nos convida a esta meditación sobre los fines de la actividad del hombre, con sus pirámides hechas de varias capas de piedras correspondientes a culturas muy distantes que se han recubierto y oscuramente penetrado unas a otras. Los sondeos dan a los sabios arqueólogos la oportunidad de vaticinar sobre las diferentes razas que se sucedieron en ese suelo e hicieron prevalecer en él sus armas y sus dioses.

Pero muchos de esos momentos desaparecen todavía bajo la hierba corta y se confunden de lejos como de cerca con los montes. El gran mensaje de las tumbas, que por vías libres de toda sospecha se difunde mucho más que se descifra, carga el aire de electricidad.

México, mal despertado de su pasado mitológico sigue evolucionando bajo la protección de Xochipilli, dios de las flores y de la poesía lírica, y de Coatlicue, diosa de la tierra y de la muerte violenta, cuyas efigies, dominando en patetismo y en intensidad a todas las otras, intercambian de punta a punta del museo nacional, por encima de las cabezas de los campesinos indios que son sus visitantes más numerosos y más recogidos, palabras aladas y gritos roncos. Este poder de conciliación de la vida y la muerte es sin lugar a dudas el principal atractivo de que dispone México. A este respecto mantiene abierto un registro inagotable de sensaciones, desde las más benignas, hasta las más insidiosas.”

La novela superpone dos relatos: el que protagoniza el “Capi” Garay en la búsqueda de su padre y el que resulta de la lectura que el protagonista hace de un manuscrito encontrado en el hotel en el que se aloja en Xilitla, un manuscrito titulado igual que la propia novela escrito por un tal Fernando de Ruf. Este relato contiene básicamente dos historias que se entrecruzan: la del propio Edward James, sus sueños y sus disparatados proyectos, tan real como fantástica, y la de Arsenia H. una chamana que protege la montaña en la que James pretende construir su gran jardín de Orquídeas. Maldiciones, poderes telúricos, dioses, sueños, secuestros, surrealismo son algunos de los rasgos de esta obra. Quizá a modo de homenaje Mendoza hace aparecer en las páginas a algunos de sus propios referentes y los de James , entre ellos, Bob Dylan, los Beatles, Picasso, Dalí, Miró, Duchamp, Borges, John Cage, o su amigo Arturo Pérez-Reverte, entre otros.

Si alguien quiere iniciarse en la lectura de Élmer Mendoza, personalmente le recomiendo que comience por sus novelas anteriores, por ejemplo, Balas de plata. En todo caso, esta novela tiene un valor para mí incuestionable: relatar la fantástica historia de Edward James. La creación de Edward James extrañamente emparenta con otro bosque que visité hace no mucho: el Parco dei Mostri en Bomarzo, una creación soñada por Pierfrancesco II Orsini.

Antes de dejar esta entrada, aprovecho para actualizar la entrada en Wikipedia de Élmer Mendoza, la cual todavía no informa de esta publicación. Las fotografías de Xilitla (álbum completo) son mías y tienen licencia CC by.

4 Comentarios

  • Jorge Pericos Pericos14 julio 2014 a las 00:18

    Totalmente de acuerdo con sus conclusiones, una nueva prosa del Maestro Elmer Mendoza, sin llegar a lo burdo que fue el Zurdo Mendieta. Quiere llegar a un publico de jovenes con el Capy Garay. Felicidades Maestro #ElmerMendoza.

  • Omar4 agosto 2014 a las 05:17

    Me gusta tu forma de hacer reseñas. En lo personal tengo algo en contra de las narconovelas mexicanas, siento que enmuchas ocasiones no logran transmitir el miedo de la población y sólo son un reflejo de cierto sector de la sociedad.

  • Gerardo6 octubre 2015 a las 16:59

    para mí las novelas del maestro Mendoza deben de ser leídas como lo que son novelas negras independientemente si el tema es el narco.

  • Hector12 agosto 2016 a las 02:07

    No me gustó es estilo, el ritmo, los personajes mal armados ni la historia. Sobre todo los personajes.
    El autor no los supo diferenciar ni definir bien su personalidad. Todos hablan igual y todos incrustan palabras rebuscadas en su vocabulario. No importa si se trata de Edward James, inglés con sangre real o Arsenia H, bruja de pueblo; lo mismo el Capi Garay o los chamanes. Todos hablan igual.
    Si el autor quiso escribir similar al estilo de José Saramago (como normalmente hace) debió hacerlo mejor sin pretender que por su puro nombre, Elmer Mendoza, la novela sería un éxito.

    Ojalá la que sigue sea mejor. Saludos.

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