Múltiples inteligencias para una gobernanza de lo público

Estos días se está celebrando el II Congreso Nacional de Estudios de Administración Pública en Argentina con el lema “Desafíos de la Administración Pública en un tiempo de cambios disruptivos” (programa sintético). A través del canal de Youtube de la organización se pueden ver los videos de presentación de libros y revistas, así como los paneles asincrónicos (no institucionales) que tendrán conversatorios en línea en los días del congreso la participación del público en general.

Hoy 15 de octubre, a las 18 horas hora española, tengo el placer de participar en él dentro del panel institucional de NovaGob titulado “Inteligencia colectiva para afrontar los retos de las administraciones públicas”, conformado por:

  • Cristina Galíndez, Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (México)
  • Esteban Romero Frías, Medialab UGR (España)
  • Beatriz Palacios, LAAAB (España)
  • Loredana Stan, Novagob (España)

La intervención se puede seguir en abierto a través de este enlace.

Mi intervención tiene el título de “Múltiples inteligencias para una gobernanza de lo público” y queda resumida en las siguientes notas.

La inteligencia colectiva ha sido un tema recurrente desde la aparición de la Web 2.0 y de la revolución de Internet proporcionando brillantes ejemplos (Wikipedia), de cómo la colaboración distribuida y segmentada de las diversas partes interesadas, potencialmente de la ciudadanía en su conjunto, pueden producir resultados impensables en escala y calidad al trabajo concienzudo de un número necesariamente reducido de expertos.

Su aplicación a la gestión pública se ha convertido en un elemento clave en los últimos años, buscando, a través de la participación sistemas que permitan gestionar mejor la generación de datos, su análisis y la interpretación de los mismos. En este sentido inteligencia colectiva en el sector público va de la mano del empleo de la tecnología.

Todo ello nos plantea la cuestión de cómo podemos articular sistemas de gobernanza y de innovación que sean al menos tan complejos como lo son los retos a los que nos enfrentamos.

Todo esto se enmarca sin duda en la crisis de las instituciones de la intermediación. En el caso del gobierno público, el papel de los actores que tradicionalmente han protagonizado esta gestión: los políticos y los expertos, personal funcionario.

Si bien entre estos grupos entre la inteligencia política y la inteligencia de los expertos ya existían y existen tensiones, actualmente las tensiones se desplazan en dos sentidos, hacia lo social (a través de la inteligencia colectiva) y hacia la lo algorítmico (a través de la inteligencia artificial).

¿Cómo conciliar lo que cada una de estas inteligencias nos puede aportar?

Existen diversos ejes sobre los que plantear una aproximación a estas 4 inteligencias. Recapitulando:

  • La inteligencia algorítmica.
  • La inteligencia colectiva, que se abre a la participación ciudadana y de colectivos con intereses en una materia determinada. Se trata de un conocimiento distribuido que también se puede recoger, a través de los datos digitalizados, en los modelos de IA empleados.
  • La inteligencia de los expertos atiende al especialista, al funcionario, al técnico, que desde sus diferentes posiciones atesoran un conocimiento muy específico sobre una materia determinada.
  • La inteligencia política intenta recoger el conocimiento social que la labor de representación política pone en liza. Su capacitación técnica o su especialización pueden ser menores, pero incorporan todo un acervo de intereses contrapuestos, de disputas que deben ser integrados para que una decisión compleja sea representativa de la complejidad social.

Los diversos ejes que tener en cuenta tienen que ver con:

  • Datos e información que cada una de ellas puede aportar.
  • Análisis que pueden realizar.
  • Riesgos que la preponderancia de cada una ellas puede comportar.
  • Capacidad de tomar decisiones: en quién reside la responsabilidad legal y simbólica.
  • Sesgos y discriminaciones que pueden conllevar.

Ejemplos en los que la inteligencia colectiva se articula a través de la tecnología:

  • Aplicación Radar COVID en España. Problemas de adopción.
  • Iniciativas tipo laboratorios ciudadanos, Frena la curva, Laboratorio 717 o hackatones cívicos hechos a nivel de gobiernos y universidades.
  • ¿Se podría haber profundizado más en modelos participativos para abordar esta crisis o para diseñar los planes de recuperación económica y social?

Concluyo con la propuesta de entrenar con constancia la inteligencia de nuestras instituciones, asumir su complejidad y abordarla socialmente. Para ello hemos de diseñar modelos de gobernanza con inteligencias de múltiples naturalezas, que se contrapesen, que se critiquen y corrijan, que consensuen y diriman diferencias, siempre sujetas al contexto específico de cada materia en cuestión. Debemos trabajar por innovar en las formas en las que las distintas inteligencias se combinan con el fin de generar instituciones más fuertes, más resilientes, con mayor capacidad de adoptar mejores decisiones en el tiempo adecuado.

1 Comentario

  • envejecer activos16 octubre 2020 a las 11:39

    Una perspectiva muy interesante e innovadora que pone de manifiesto la urgente necesidad de transformar las instituciones para incrementar los logros a los que se debe aspirar en el ámbito público. ¡Felicitaciones!

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